jueves, 19 de abril de 2012

Reflexión: parábola del alumno y el profesor



Y aquí un pequeño dato curioso y muy efectivo....

Muchas veces y en diferentes ocasiones ha llegado a pasarnos, qué, cuando escuchamos algo y de alguna manera nos interesa y queremos entenderlo, aprenderlo fácil y rápido.... es algo que absolutamente nos causa fascinación y de verdad queremos saberlo, pero no solo eso sino que, pedimos regularmente que alguien nos explique con "lujo de detalles", porque quizá sentimos o pensamos que la manera en como podemos entender ese "algo" esta mal, desviada o equivocada, tal parece que pensáramos que la persona que nos la explica tiene mejor o mayor discernimiento que nosotros de dicha anécdota o experiencia.
Muy probablemente no lo sepamos pero se presenta ésta repetida situación en la que deseamos encarecidamente un diccionario simbólico y posiblemente un cortometraje de ello.... (suena cómico, sí, pero así hemos hecho alguna vez algún juicio sobre cierto aprendizaje) y quizá nos esta pasando como  aquel alumno que quería aprender el significado de las parábolas por boca de su profesor...

 (Parábola)



El maestro contaba siempre una parábola al finalizar la clase, pero no todos los oyentes entendían el sentido de la misma.


Un día uno de ellos lo encaró y le dijo:

Maestro tú nos cuentas historia pero nunca nos explicas el significado.


El maestro se disculpo, acto seguido le expreso lo siguiente:
Permiteme alumno mio que en señal de reparación te convide con una reluciente y rica manzana.


Sí,  gracias, dijo el discípulo sintiéndose muy halagado.



- Quisiera para agasajarte pelarte la manzana yo mismo. ¿Me lo permites?

- Sí, muchas gracias.

- Ya que tengo en la mano el cuchillo, aprovecharé y te la cortaré en trozos, para que te sea más cómodo comerla.

- Me encantaría, pero no quiero abusar de su hospitalidad.

- No es un abuso, si yo te lo ofrezco. Solo quiero complacerte. Y bueno... Permíteme también que te la mastique antes de dártela...

- ¡No maestro claro que no! ¡No me gustaría que hiciera eso! Se quejó sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:


-Entonces alumno mio escucha lo siguiente... si yo te explicara el sentido de cada parábola.... sería como darte de comer una fruta masticada. 


Tú mismo tienes que encontrar la figura y la forma a las cosas, que tal como aquel fruto debe de ser apreciado, saboreado y digerido para poder deleitarse con su exquisito sabor...


Cada quien busca un sentido para construir su realidad, lo importante es que ocupemos este principio en cualquier experiencia ajena y así tendremos muchas más posibilidades de entender este interesante y a veces muy curioso entorno al que llamamos mundo...

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Por AbileneAres Montesco Ortéz

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